Cómo preparar una entrevista cuando no tienes experiencia
No tener experiencia no es el problema que parece. Para muchos puestos de entrada, quien contrata ya sabe que no la tienes: lo que está midiendo es si vas a aparecer cada día y si se te puede enseñar.
Cambia lo que cuentas
Sin experiencia laboral, el material está en otro sitio: estudios, cursos terminados, trabajo en un negocio familiar, voluntariado, deporte de equipo, cuidar de alguien. Todo eso enseña constancia, horarios y trato con gente, que es exactamente lo que se evalúa.
La forma de contarlo importa. En vez de «soy responsable», di qué hiciste: «estuve dos años ayudando en el negocio de mi familia los fines de semana, abría yo a las siete». Lo segundo se puede comprobar; lo primero lo dice todo el mundo.
Las preguntas que van a caer
- «Háblame de ti.» No es tu biografía. Son treinta segundos: qué sabes hacer, qué buscas y por qué este puesto.
- «¿Por qué quieres este trabajo?» Una razón concreta y verdadera. «Porque necesito trabajar» es honesto pero no te distingue; añade por qué este y no otro.
- «No tienes experiencia, ¿por qué deberíamos contratarte?» No te disculpes. Responde con disponibilidad, ganas de aprender y un ejemplo real de algo que aprendiste rápido.
- «¿Cuánto quieres ganar?» Antes de ir, averigua qué se paga por ese puesto en tu zona y da un rango. Decir «lo que usted considere» te deja fuera de la negociación.
- «¿Tienes preguntas?» Ten dos preparadas. Decir que no es la forma más rápida de parecer desinteresado.
La víspera
Comprueba la dirección y calcula el trayecto con margen. Ten a mano los documentos que te pidieron, y si no te pidieron ninguno, lleva tu identificación igual. Repasa en voz alta tu respuesta a «háblame de ti»: suena distinto dicho que pensado.
El día
Llega entre diez y quince minutos antes, no cuarenta. Silencia el teléfono antes de entrar, no al sonar. Y si no entiendes una pregunta, pide que te la repitan: preguntar es mejor que responder otra cosa.
Después
Si te dijeron un plazo, espera a que pase y entonces escribe un mensaje corto preguntando por el proceso. Un seguimiento educado está bien visto; insistir cada día, no.
Y si te descartan, puedes preguntar por qué. No siempre responden, pero cuando lo hacen te ahorran repetir el mismo error en las diez entrevistas siguientes.